“Ya queda menos”, esa es mi respuesta a tan repetitiva pregunta; desde hace poco menos de un mes, mis conversaciones empiezan así: -“hola ¿como estas?, ¿que te queda? o ¿Cuánto falta?”, y de repente te sientes como cuando éramos críos y nos íbamos de vacaciones y tras media hora de camino empezábamos a atormentar a nuestros progenitores con esa pregunta a la cual la respuesta era tan incierta “cuanto falta?”, repentinamente nos trasladamos a las mentes de nuestros padres “otra vez no!, espero que no me tengan todo el camino con la misma pregunta!, mientras concentraba su vista en el infinito de la carretera, y nos sonreía por el espejo mientras decía –“falta poco ó queda menos que antes” y era suficiente para calmarnos un rato mientras jugábamos a contar cuantos coches azules o rojos veíamos pasar a nuestro lado. Pues mas o menos así es este maravilloso viaje que hacemos durante 9 meses ó 40 semanas, en la que cada uno lleva su cuenta, el medico, la familia tu pareja y tu, pero la que realmente sabe donde y cuando, es esa pequeña personita que llevas dentro haciendo de las suyas, moviéndose a sus anchas y revolucionándote a ti y a tu entorno, volviendo loco a tu pareja, entre que en estado natural demandas su atención total, como si ya no era suficiente ahora quieres y pides más… ¿realmente se puede más?, pues si, no se como lo hacen, se lo sacan debajo de la manga, te complacen, te miman, te consienten, y se preocupan un montón.
Tu sabes que va a ocurrir¡¡¡, lo que no sabes es cuando; no sabes lo que ocurrirá por el camino, tu planeas este viaje, ya haz tenido casi un año para hacerlo, para mentalizarte, para prepararte a ti y tu entorno, tienes un día y hora aproximada… eso es lo que tu crees, vives 9 meses ó 40 semanas y unos cuantos segundo tratando de planear, tan expectante acontecimiento, pero aun así no intentes controlarlo déjalo fluir.
PD: este post lo escribi pensando en una fecha acordada de parto pero se ha adelantado la niña 16 dias, asi que en otro post se las presentare cuando tengo un pelin mas de tiempo. Por el momento que sepan que estamos muy felices¡¡¡






-Dulce- Al escuchar esta palabra se nos abre el tesoro oculto de nuestros sentidos, evocando nuestros recuerdos: texturas, formas, colores, aromas y sabores conocidos que nos transportan a días felices de nuestra niñez recordando momentos y celebraciones inolvidables como las meriendas al salir del cole, los vendedores ambulantes de la ferias, las navidades familiares, y por supuestos las abuelas y sus maravillosas recetas celosamente guardadas, que preparaban exclusivamente para complacernos y nos hacian prometer que nunca revelariamos su secreto y sólo pasaria de generación en generación.
Cuando utilizamos el calificativo dulce, lo hacemos para resaltar cosas agradables o entrañables del sentimiento humano, así pues entre muchos podemos citar cuando nos referimos al carácter de una persona gentil y de suave trato, al sonido de una armoniosa melodía, al timbre de una voz, y al amor cuando llega a nuestras vidas.
de bienestar emocional.
¿A quien no le gusta el chocolate? ¿Quien puede pasar inmune al pasillo de las chocolatinas del super?, ¡yo no!, cuando salimos a comer, no hay muchos que se resistan a un postre de chocolate, hay incluso quienes tienen una balda en su cocina donde guardan tan preciado tesoro ¡sólo chocolate! será que somos chocaholic o viciosos del oro azteca?
Como bien saben los que me siguen en mi blog y me leen por el Twitter todas mis recetas están ligadas a experiencias vividas y son planteadas desde un punto de vista nostálgico y anecdótico. El post de hoy contempla la esencia de mis experiencias.

Entre las callejuelas del Born en Barcelona, se levanta un nuevo establecimiento que viene pisando fuerte.
Sus dueños, amigos y socios, Daniel y Asier nos cuentan: ” Poner en marcha este proyecto no ha sido tarea fácil, pero ha valido la pena tanto esfuerzo, sacrificio y dedicación”.
Las arepas, como he mencionado antes, van rellenas a gusto del comensal, tienen más de 10 variedades para escoger: la más sencilla: la de queso



En la taberna la bola de Madrid, la tradición de la buena cocina castellana se ve ligada a una familia.La familia que regenta este local desde hace muchos años, donde cuidan cada mínimo detalle y complacen a sus clientes, para ello solo hace falta una amplia sonrisa y el mejor de los cocidos, entre mucho de sus platos, para hacer feliz a sus clientes, que van desde los turistas perdidos entre las calle del centro y la plaza de oriente, vecinos de la zona y grande personalidades públicas hasta aquellos que nos enamoramos como críos desde la primera vez que cruzamos el umbral y nos dejamos embriagar con el suculento aroma de sus fogones y maravillar por la atención del personal.




Hace un tiempo me contactan por mi blog un responsable del sitio 


